¡Cuidado con los Aditivos!

¿Sabías que los aditivos alimentarios son sustancias potencialmente dañinas asociadas a la alteración del equilibrio hormonal, daños cerebrales y cáncer?

Son esos numeritos con una E- delante que aparecen en el lugar más recóndito e inaccesible de la etiqueta de un producto envasado, con una letra de tamaño minúsculo y una nomenclatura incomprensible para mentes inexpertas.

Hay más de 10.000 aditivos autorizados a ser añadidos a los alimentos que consumes.

Nicolás Olea, granadino Catedrático de la Facultad de Medicina y Coordinador de Investigación del Hospital Clínico, involucrado en numerosas investigaciones a nivel internacional, lleva años realizando estudios sobre el impacto de estas sustancias en los cánceres femeninos. Asegura, cargado de argumentos, que los tóxicos se transmiten de a través de la placenta y la leche materna, de modo que, cuantos más hijos tiene una mujer, menos probabilidades tiene de desarrollar un cáncer porque ha pasado gran parte de esos tóxicos a sus hijos.

Existen además numerosos estudios sobre la cantidad de metales pesados con los que nacen los bebés (incluso sustancias prohibidas desde los 50 que se han ido traspasando a los actuales bebés de generación en generación).

Pero no es el único. Grupos científicos independientes, periodistas de gran prestigio y otros colectivos profesionales desvinculados de los intereses comerciales, relacionan el consumo diario de todo tipo de aditivos con enfermedades como esclerosis múltiple, obesidad, diabetes, autismo, hiperactividad, alergias, colesterol, enfermedades del corazón, fallos del sistema inmunológico, enfermedades degenerativas, Alzheimer, y un larguísimo etcétera que incluye el cáncer, por supuesto.

Michael Pollan (Nueva York, 1955). uno de los periodistas especializados en alimentación más relevantes del momento  –autor de los superventas «El detective en el supermercado», afirma que con la llegada de la industrialización se empezó a procesar la comida haciéndola menos saludable. Sin embargo, no hay nada de altruista en los procederes de las grandes corporaciones:

“Cuanto más se procese la comida y más baratos sean los ingredientes, más dinero ganan”.

¿Por qué añadir estas sustancias tan nocivas para la salud en los alimentos?

En último término, estas sustancias sirven para que el consumidor compre más y el fabricante gaste menos.

Básicamente sólo sirven para dos cosas: alargar la vida del producto y lograr seducir al consumidor para que lo adquiera. Esto se consigue con los aditivos, ya que existen aditivos que proporcionan un color llamativo al producto mejorando así su apariencia. Otra de las tácticas es vender comodidad y ahorro de tiempo, ya que adquiriendo un producto procesado el consumidor no tiene que molestarse en prepararlo él.

Hasta los años 60 no había estudios que regularan estos añadidos, por lo que no se garantizaba la seguridad del consumidor. A partir de entonces empezaron a evaluarse y a prohibirse muchos de ellos.

Todas las autoridades sanitarias están de acuerdo que a niveles altos de exposición estas sustancias pueden ser perjudiciales.

Existe un comité de expertos independientes que determina cuál es la ingesta diaria de ese aditivo que no representa ningún problema para el consumidor. Lo que no tienen en cuenta es que estas sustancias son acumulativas y que el individuo las consume día tras día, por lo que a la larga puede desencadenar (y de hecho, lo hace) en enfermedades graves.

Esto es así, porque no sólo absorbemos los tóxicos de la comida, sino además de los productos de limpieza, la cosmética (cremas, dentífricos,…), los productos de higiene (geles y champús), los utensilios de cocina (sartenes, cubiertos,…), los plásticos (envases, botellas,…).

Las pruebas necesarias para que un producto salga a la venta se realizan con animales durante períodos de tiempo muy cortos. Por lo tanto, nadie se desconoce el impacto tendrán en la salud de los humanos a largo plazo. Además, algunas enferman en cantidades mucho más bajas que las “admisibles”, como los que tienen Sensibilidad Química Múltiple (SQM) o a quienes no desintoxican bien algunas sustancias.

Si no existen denuncias, los aditivos aunque sean dañinos se siguen autorizando… De hecho se están reevaluando los aditivos anteriores a 2009 por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Este proceso de reevaluación terminará en 2020. Mientras tanto, estamos vendidos.

Si esto te resulta muy difícil de creer, sólo tienes que aplicar un poco en sentido común. Si te tomas las molestias de averiguar cómo funciona el mercado internacional, descubrirás rápidamente (no hace falta invertir mucho tiempo) que las mismas personas que dirigen las multinacionales, ocupan o han ocupado cargos de responsabilidad en los organismos que regulan las leyes sobre la seguridad de dichos productos (“puerta giratoria” que se llama, y que consiste en tener la posibilidad de favorecer a dichas empresas a cambio de un puesto y un salario de altura en el futuro). ¿Qué te dice esto?

Conclusión

Para finalizar, me gustaría invitarte a echarle un ojo a tu despensa y nevera y comprobar si realmente estás consumiendo comida natural.

Minimizar al máximo el consumo de alimentos procesados con añadidos químicos es algo sencillo que puedes hacer para empezar a gestionar tu salud desde la base.

¡Gracias por despertar!

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